"Hambre infinita"

Y estaba allí, retorciéndome entre tanta agonía. Tenía las uñas sucias de tanta despreocupación por mi imagen, rotas de tanto arañar, resquebrajadas de la ira, débiles por falta de algo que las nutriera. Empezaba a sentirme tan yo otra vez, a tener la cabeza tan llena y tan vacía. Llena de una carga invisible que hacía que no pensase con lucidez y vacía de mí mismo. Tampoco me sorprendía mucho esta situación, al fin y al cabo todos los años me pasaba igual: Volvían los viejos y me abandonaban los nuevos.
Pero esta vez iba a ser diferente, iba a ser fuerte, iba a pasar hambre si fuese necesario, a romperme en caso de necesidad. Porque yo soy una persona nueva y renovada, con todas las experiencias a mis espaldas y la capacidad de ignorar el dolor.
Camiseta ancha, pantalones pitillo y un cigarro en la mano.